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miércoles, 26 de mayo de 2021

Luna de Tigre

Por sobre las palmas asoma la luna.

Se enreda en sus frondas

y se desenreda…

Persite en su vuelo hacia la promesa

que es también traición,

del eclipse rojo.

Y ella avanza lenta, quizás resignada,

sabiendo fatal su destino dulce,

buscando el altar donde será ofrenda.

Debajo sucede la vida y la noche,

las aguas, los besos, caminos y vías

como venas líquidas,

los techos dormidos, las ventanas francas,

la isla de jade engarzada en barro,

y una rueda mágica, presa en su letargo.

La luna lo observa con su iris de cíclope

ceñido de arrugas, mares y volcanes.

Sabe de memoria todos los rincones,

todos los secretos,

todas las heridas…

los ve cada noche, los mide, los pesa,

y los va arrastrando hasta el alba nueva.

El sol del otoño recoge cansino

las redes de bruma que suenan de pájaros.

En su piel de sal la luna hace un hueco

y al fin se deshace,

como la marea que lame la arena

y la vuelve espuma.

viernes, 23 de agosto de 2013

2208

La niña que baila fabricó una estrella
y su mano nívea se abrazó a la mía.
Sus ojos siguieron mis lágrimas dulces
de tanto quererla, de soñarla tanto.

La niña ya duerme y yo rezo a su lado
y tejo plegarias que le den abrigo.
Sus mejillas tibias reflejan la luna
y tiene perfume de jazmines blancos

La niña suspira, me bebo su aliento,
dibujo su frente con una caricia
trazando el perfil de mi amor en ella.
La arrullo con voces que traen recuerdos.

La niña despierta, sonríe, me observa…
y besa en mi pecho su pan de magnolias.
Tanto la esperaba que perdí su nombre
palpando en mi vientre su amarra de ombligo.

La niña que baila fabricó una estrella.
La dejó en mi pelo. 


sábado, 20 de octubre de 2012

El viaje

De un neurótico volcán nos descolgamos
por laderas de orquídeas y quetzales
a las tierras australes de tu sangre
donde el cielo se funde con el río…
para echar este milagro hacia los vientos
y apretar el abrazo en la distancia…
para andar las huellas de los tuyos
y acercar los pasos de los míos…

Los amigos fueron puente y lo cruzamos
hacia un sol destellando primaveras.
Añorando los sonidos de la selva
la memoria a cinco voces nos dio abrigo.
Y empezamos a soñar con este día,
el primero de esta vida que te entrego,
el primero de esta historia que contamos,
el primero de este viaje que emprendimos.  

Será al fin que te nombré mi territorio
y tu amor lo habita soberano.
Al despertar los amaneceres eternos
recordaré por qué nos elegimos.
Cada día me buscaré en tus brazos
y en tu sonrisa de pan de la mañana.
Tu corazón de fuego será mi lumbre…
en mi melena de noche harás tu nido.

lunes, 30 de julio de 2012

Alas

Ahora solo quiero la luz,
tu mirada calma y el aliento de tu boca…
Ahora solo quiero volar
y soltar el lastre de esta noche eterna,
y soñar con tu abrazo
que me llena de flores…
y besar tu sonrisa
cuando me recuerdes.
Si Dios nos puso en esta hora
fue para nombrarte mi escudo,
para darme tus alas,
y habitar en tu mundo de pájaros y soles,
para sanarme en vida,
para lavar mis heridas
y dormir en tu pecho las vigilias negras,
para revelar de a poco
tu corazón inabarcable…
para ser feliz al fin,
alcanzar mis sueños y entregarte todo.
Ahora solo quiero la luz…
y llevarme este amor que me salvó del espanto
y dejarte la paz de haber vivido el milagro.

lunes, 15 de febrero de 2010

la vigilia del guerrero

cerró los ojos y esperó el silencio
y el hálito vasto del amanecer nuevo.
detuvo su paso, dejó caer su escudo.
el puño cedió contra su vientre yerto.
su memoria al aire evocó el amor
y lo trajo a su lado…
el final de la batalla es un instante dulce.

ya no podían sus manos empuñar la espada,
ya no buscaba la lucha, ni pretendía la gloria,
solo regresar al sol en el pelo
de la niña que iluminó su ocaso,
al sonido fresco del arroyo en la hierba,
a transitar de nuevo las tardes encendidas
de jazmines y pájaros.

presintió el viento lamiendo sus heridas,
robando la victoria sobre el campo helado.
y capituló al viaje perpetuo
el descanso de sus pies vencidos,
por quedarse a soñar con el rocío verde,
las guitarras roncas, el vino a la mesa,
los aromas viejos de pan y madera.

esa noche el cielo le acercó la luna.

sábado, 28 de noviembre de 2009

resiliencia

nuevamente de pie...
el cuero resiste y el corazón batalla.
la sangre se seca sobre mis heridas viejas.
recojo mis huesos, recobro mi aliento.
el sol le ha ganado otra vez a mi noche,
y aquí estoy de nuevo,
sosteniendo el camino en mi mirada,
olvidando mis huellas para pisar mi futuro

nuevamente de pie...
y aún persisto en la esperanza
de que los días nuevos valgan la vigilia
y el dolor y el miedo y el vacío transitados.
presiento la certeza de mi propia fuerza.
la vuelvo mi escudo, la declaro mi insignia.
si tanto he cedido, tanto he resignado,
todo lo he perdido por retener tu abrazo.

nuevamente de pie
ya he esperado tanto… tanto he combatido,
y aunque mi boca sabe a derrota y espanto,
te extiendo mis manos para que me sigas,
para que te quedes conmigo.
porque no se de nada que no te nombre,
no tengo espacio para que no me habites,
no doy pelea que no sea tu causa.

lunes, 26 de octubre de 2009

mis manos, tus ojos

mis manos vuelan, se despliegan, se deslizan,
agitan el aire, lo capturan, lo liberan…
tus ojos las persiguen, las sostienen, las enfocan…
recorren la anárquica estela de su danza.
una gota fría resbala en el cristal, la música diluye las voces ajenas
y las palabras continúan…
nos sumergen como un río desbordado,
nos conducen, nos aislan:
los celos, los amores, las malas decisiones,
las libertades ganadas en los espacios incompletos,
las preguntas oportunas, las respuestas precisas,
las leyes y excepciones, los monopolios, las tiranías…
tu abnegada abstinencia contiene mi narcosis.
persisto en la distancia, pero te entrego confesiones….
mis manos escapan, retroceden y arremeten,
dibujan a tus ojos el adn de mi vida.
tus ojos las escrutan, las sopesan, las calculan,
midiendo el espesor binario de mis gestos.
ya no me indagues, ya no me explores, no me definas…
que tus ojos descansen al fin y se queden
en el arco de mi ceja, en la carne de mi boca, en el filo de mi cuello…
y recojan de la luz la certeza de este instante.
no hay misterio detrás de lo evidente,
no hay misterio...ni vale la pena.

martes, 25 de agosto de 2009

el ángel

en la noche del gótico, un ángel lloró…
sus alas húmedas bajo el primer rocío
no pudieron abrirse para retomar el vuelo.
la cabeza trémula de pena derrotada…
temblaron sus manos sobre el vientre desvastado.
era éste el castigo por haber amado a un hombre,
por dejar el cielo helado
tras esta tierra de lunas y vientos enloquecidos?
a la vera del tiempo había crecido su sueño
recortado en la ventana iluminada de música y especias,
donde había engendrado la vida y la había esperado.
había deseado la espera y le había temido.
ahora solo anhelaba la lluvia sobre las lajas de Saint Jaume
y el abrazo blanco de su amor herido.
ya solo esperaba el mar
y el peñasco prometidos.
cerró los ojos y observó la ciudad…
las cúpulas somnolientas destilando el estallido de las ramblas,
candentes de malvones los hierros modernistas,
las gárgolas templarias en tierra de moros,
agonizantes las farolas,
dibujando la acera con su propia sombra.
observó la ciudad y cerró los ojos.
lo supo… fue la última lágrima en su perfil de jazmines.
ya nada le importó si todo estaba escrito.
se había extinguido la pequeña llama
pero su corazón quiso retener el brillo.
la eligió su sol. la soñó su estrella.
llenaría de luz el espacio de su olvido.
imaginaría su rostro y amaría su sonrisa
y sería el nombre de su propia fortaleza.
cuando volviera el alba y el temor a la nada,
pensaría en ella…

martes, 4 de agosto de 2009

alibei

detrás de los cristales
libélulas forjadas resisten el invierno.
las desgreñadas frondas de alibei perduran.
las venas de san joan persiguen el arco.
el cielo se recorta en cornisas modernistas.
el sol habita tibio,
transparente,
generoso,
y devuelve mañanas de libros,
café negro
y abrazos.

por dentro, el espacio se llena de pájaros,
de flores y especias,
de besos cotidianos.
un mapa de maderos
destellando llanuras,
naranjos y cuaresmas.
la espalda de acero de nuestro sueño nuevo.
la espera en la vigilia de tu regreso repetido.
un pasado en dos idiomas
destilado en mil recuerdos
y el mundo recorrido
poblando los estantes,
las paredes,
los rincones.
tu silencio tranquilo,
mi escándalo refugiado.

las hornallas ya bullen,
hay música en el aire.
los amigos vendrán y el tiempo será nada.
vino en las sonrisas,
babel en las palabras.
historias como mares devorarán la arena.
encenderé candelas con la casa de fiesta.
y buscaré tus brazos para abrazar la noche…
y dejaré en tus ojos las huellas del futuro…
y será tu caricia la que me deje dormida.

circolo

tul celeste y sonrisas robadas.
la mágica espuma de la música negra
endulzando el aire en narcosis del circolo
su mirada… clara, profunda, transparente
tanto como el mar que lo alejó de su historia,
como un faro, una bengala
incendiando el estertor de la noche perfecta.
si pudiera volver, si pudiera volar
al momento preciso en que tomó mi mano,
al exacto segundo en que decidí quedarme
a la vera de su abrazo,
a la orilla de su aliento,
refugiada en la sombra de su espalda protectora,
soñando nuestra casa en la tierra elegida…
…los viajes, la guerra, su isla añorada,
su infancia de alcornoques, limón y cantinelas.
presentir buenos aires desde la cubierta helada.
“ la ideal “ esperando , la edad, la distancia,
la familia vasta, intensa, generosa.
tres soles en el alma,
alumbrando el camino que nos dispuso el tiempo.
ha pasado tanto…
tanto hemos vivido…
he pisado mis días, he dejado mi huella,
he aprendido a perdonar y a reirme de nada,
he sabido llorar con la esperanza viva,
a querer sin retazos ni remiendos.
tanto sol por la ventana,
tanto cielo en las manos,
su recuerdo siempre…
nuestro amor perpetuo.

banderas

tengo contados los dedos de mis manos
y las miserias que caben en un rezo.
he calculado el largo del cometa,
el peso de los ángeles, las horas del invierno.
yo sé el color de los amaneceres húmedos
y el sabor espeso de los miedos viejos.
puedo decir el nombre de los dioses,
las caras del oráculo, los números prohibidos...
... pero te vi y dudé de todas mis certezas.
cerré mi cofre de pesas y medidas.
por derrumbarme en la madera de tus brazos,
cedí al conjuro perfecto de tus besos.
quise abrazarte, medirte, contenerte
y repetirte en el tiempo suspendido
para que no te vayas, para que al fin te quedes
y esperes conmigo el final de la noche...
... en tu distancia me supe derrotada
y la derrota se hizo dulce, etérea, desvelada.
podría mentirte y hablarte de esperanzas.
podría callar esperando tu regreso.
podría medir los gestos, las palabras
e imaginar mi próxima estrategia,
el instante frágil, la eternidad imposible,
la nostalgia nueva de lo que no vivimos…


… pero tus ojos incendian mis banderas,
y busco el rito profano de tu boca,
y frente a todas mis verdades conocidas,
y pese a todos mis enigmas descifrados,
elijo tu milagro y lo nombro mi destino.